miércoles, 23 de julio de 2008

Entrevista a Noam Chomsky Parte I



* Entrevistado por Vicenç Navarro, en el mit, cambridge (Massachusetts)



Vicenç Navarro : Muchas gracias por recibirnos.



Noam Chomsky : Estoy encantado de tener la oportunidad de hablar con vosotros.


VN: Quería hablar contigo precisamente sobre tí mismo y también sobre los Estados Unidos. Fuera de los EE.UU., eres sin duda el intelectual estadounidense más conocido. Pero la mayoría de la gente de fuera de EE.UU. no es lo suficiente consciente de lo que representa que el intelectual más conocido de los EE.UU. en el extranjero aparezca tan poco en los medios de su propio país. Cuando miramos las principales cadenas de televisión, como la CBS , la NBC o la CNN , nunca apareces. En realidad parece como si estuvieras vetado en tales medios. Mucha gente fuera de los EEUU o no lo saben o no lo entienden, porque a menudo se idealiza a los EE.UU., que se presenta como una democracia extremadamente dinámica y activa. Fuera de EE.UU. no se es consciente de la enorme discriminación que existe en EE.UU. en contra de las voces de izquierda como las tuyas, discriminación que ocurre incluso en círculos que se llaman de izquierda dentro del establishment liberal de EE.UU. ¿Cómo explicas esta situación? ¿Cómo explicas esta discriminación en contra de tí en los más importantes foros de debate de EE.UU.?


NC: De entrada debería decir que, de hecho, es en estos círculos de intelectuales liberales de izquierdas dónde probablemente me discriminan, me temen y me desprecian más. Si quieres ver un ejemplo gráfico de esto, mira la fotografía que tengo colgada y enmarcada a la puerta de mi despacho. Es la portada de la revista más o menos oficial de los intelectuales liberales de izquierdas, The American Prospect. Aquella portada quiere representar la lucha ideológica a la cual se enfrentan. Se presentan a ellos mismos como estando entre dos amenazas representadas por dos figuras con cara enfadada. A un lado vemos a Dick Cheney, en el Pentágono; y en el otro estoy yo. Los intelectuales de izquierdas del establishment liberal se ven atrapados entre estas dos fuerzas que consideran gigantescas. Esta portada es indicativa de la paranoia y de la preocupación de que pueda haber cualquier pequeña rotura en la ortodoxia liberal.


Los intelectuales de la izquierda del establishment liberal son (y no sólo en los EE.UU.) los típicos guardianes de los límites del sistema: hasta aquí podemos llegar, pero ni un milímetro más allá.

De hecho, consideran aterrador pensar que alguien pueda ir un milímetro más allá. Esto se extiende también a los principales medios de comunicación donde el control ideológico es enorme. Aparece así una situación en la que por un lado hay una gran libertad de expresión. Es un país muy libre, es el país más libre del mundo. No creo que la libertad de expresión, por ejemplo, esté tan protegida en ninguna parte del mundo como lo está aquí. Pero, por otra parte, la posibilidad de producir y distribuir ideas está muy controlada. Es una sociedad muy dirigida, una sociedad que se gestiona como un negocio, dirigido con mucho cuidado, con estrictos requisitos doctrinales, de los cuales no se tolera ninguna desviación pues sería demasiado peligroso.


Uno de los motivos por los cuales es demasiado peligroso es que el sistema político, tanto los partidos como la clase política, tiene una posición que en la mayoría de temas importantes está mucho más a la derecha que el resto de la población. Si cogemos la sanidad, por ejemplo, sobre la cual tú has escrito durante muchos años la población está a la izquierda del establishment, y así ha sido siempre. Lo mismo pasa en otros muchos temas. Por lo tanto, permitir que se debatan temas importantes es un riesgo y una amenaza. Permitir cualquier desviación es peligroso y se debe controlar con mucho cuidado.


Por lo tanto, sí, este es un país muy libre, pero muy controlado. Por esto tenemos una ideología muy rígida y muy controlada.


VN: Es sorprendente porque, desde fuera de los EE.UU., a menudo se tiene la impresión de que el país tiene un sistema político muy estable y seguro. Podríamos incluso pensar que con un sistema político y unos medios de comunicación tan potentes, el país se podría permitir voces más criticas en los medios de lo que permiten .


NC: Sí!


VN: Es como si temieran las voces más criticas, como por ejemplo la tuya.


NC: Sí, creo que tienen miedo. Existe un miedo terrible a que cualquier pequeña desviación pueda conducir al desastre. Es una mentalidad típicamente totalitaria. En esta mentalidad debes controlarlo todo. Si algo queda fuera de tal control, puede resultar desastroso para ellos. De hecho, la estabilidad de la sociedad de los EE.UU. no es tan obvia. Requiere mucha represión. Lo que ocurrió con los papeles del Pentágono durante la Guerra del Vietnam es muy representativo de lo que estoy diciendo. Estos papeles no eran documentos desclasificados y públicos. Tener acceso a ellos era como robar los archivos: era como conquistar un país y hacerse con el botín de sus archivos. La información no estaba pensada para el público. Pues bien, había cosas interesantes en los papeles del Pentágono que habían sido ocultadas.


Lo más interesante de tales papeles es la parte final. El periodo que cubren estos papeles acaba a mediados de 1968, justo después de la ofensiva del Tet del mes de enero de 1968, que convenció a la clase política de que la guerra resultaba demasiada costosa y de que no valía la pena continuarla. Aún así, en los meses inmediatamente posteriores, hubo un intento del gobierno de enviar unos 200.000 hombres más al Vietnam, para aumentar así el número de tropas a casi tres cuartos de millón. Hubo un debate dentro del gobierno sobre esto, tal y como demuestran los papeles del Pentágono, y decidieron no llevarlo a cabo. El motivo es que temían que, si lo hacían, quizás necesitarían las tropas para controlar el desorden civil que podría provocar en los EE.UU.. Habría una rebelión de proporciones sin precedentes entre la gente joven, las mujeres, los trabajadores, las minorías, los pobres, etc. A duras penas controlaban las cosas dentro del propio país, y cualquier movimiento en falso podría haber llevado a una rebelión. Y esto continúa. No pueden dejar que la población se descontrole. Ésta tiene que estar estrechamente disciplinada.


En realidad, uno de los motivos de la presión consumista tan extraordinaria que existe en EE.UU., presión que se remonta a los años 1920, es precisamente el reconocimiento por parte del mundo empresarial de que, si no se atomiza a la gente, si no se la conduce hacia aquello que denominamos “las cosas superficiales de la vida, como por ejemplo el consumo de moda”, la población puede girarse en contra suya.


Ahora mismo, por ejemplo, un 80% de la población de los EE.UU. cree que el país (transcribiendo literalmente las palabras exactas) “está dirigido y se mueve, acorde con unos pocos grandes intereses que sólo se preocupan por ellos mismos”, sin tener en cuenta el bienestar de la población. Un 95% de la población piensa que el gobierno debería prestar más atención a la opinión pública y no lo hace. El grado de alienación de la población hacia las instituciones democráticas es enorme. De ahí la importancia de que la gente esté atomizada, absorbida en el mundo del consumo, preocupada en cómo pagar las deudas reflejadas en sus tarjetas de crédito, separadas unas de las otras, sin escuchar debates críticos. Siempre que sea así, la clase empresarial cree que puede controlar a la población.


VN: Otra realidad que vemos es que fuera de los EE.UU. se idealiza el sistema norteamericano por parte de los medios de información y persuasión europeos. Por ejemplo, las primarias presidenciales se están mostrando como un signo de vitalidad de la democracia. Y el fenómeno Obama se presenta como responsable de la movilización de masas. Esta visión de la realidad de EE.UU. es muy sesgada. ¿Cómo explicarías esta idealización de la escena política americana, tan frecuente en Europa?


NC: La gente tiene estas ilusiones, y debemos preguntarnos cuál es el origen de ellas. No es difícil entender qué ha pasado, y el establishment lo entiende perfectamente.
Véamos, por ejemplo, qué ocurrió durante las primarias, en el día del “supermartes”, el 5 de febrero, en el cual se celebraron un par de docenas de primarias. La emoción, por lo tanto, era muy grande. En el Wall Street Journal: la historia principal en su portada aquel “supermartes”, escrita con grandes titulares, decía así: “Los temas políticos retroceden a lo largo del 2008 , puesto que los votantes se centran en el carácter de los candidatos”.


Poco después, apareció una encuesta, de la cual no informaron apenas, que revelaba que tres cuartas partes de la población querían que los medios cubrieran las opiniones de los candidatos sobre los temas más importantes que el país enfrentaba. Exactamente el contrario de la doctrina estándar que se manifestaba en el titular de aquel diario. Los medios enfatizaban características personales de los candidatos, mientras que la población deseaba saber la opinión de los candidatos sobre los temas que preocupaban a la población.


Esto no es nuevo. Ha pasado lo mismo en elecciones anteriores. Los dirigentes de los partidos evitan tocar los temas que preocupan a la población, manteniéndolos fuera de la vista de los lectores. No es verdad que los votantes prefieran la personalidad de los candidatos por encima de los otras temas. Los votantes estarían encantados de poder votar a favor de un sistema sanitario público, que han deseado durante décadas. Ahora bien, no se les da la opción. Los dirigentes del partido –o, básicamente, el ámbito de las relaciones públicas que venden bienes de consumo a través de la televisión– anuncian a los candidatos del mismo modo que anuncian bienes de consumo.


Cuando ves un anuncio en la televisión, no esperas aprender nada de ello. En realidad, si tuviéramos un mercado libre del tipo que describen los economistas, en el cual los consumidores informados toman decisiones racionales, la General Motors haría anuncios explicando las características de los coches que venden. No lo hacen. Lo que hacen es intentar crear ilusiones, por la vía de gráficas complicadas, de una actriz famosa conduciendo hacia al cielo, o de cualquier cosa por el estilo. La clave es engañar y manipular a la audiencia. Cuando tú “vendes” los candidatos, ocurre lo mismo –no entramos en los temas importantes, es demasiado peligroso porque el público puede no estar de acuerdo contigo en estos temas. Por lo tanto, lo que vendes es carácter, trivialidades, temas personales – el pastor de alguien dijo no sé qué, Hillary Clinton cometió un error cuando hablaba de Bosnia, etc.


La Fundación Pew publicó un estudio sobre la cobertura que hace la prensa de las primarias. La historia principal ha sido la de los sermones del reverendo Jeremy Wright. La segunda, el politiqueo de los “súper delegados”, y la tercera, la discusión sobre si Obama había estado más o menos acertado con su comentario sobre la “frustración” con respecto a la economía del electorado de las poblaciones rurales, y así una larga lista. Todas las historias principales de esta lista son sobre temas irrelevantes, marginales. No hay ninguno que destaque la opinión de los candidatos sobre ninguno de los temas importantes –sobre aquello que el público en general quiere escuchar. Se habla de cualquier cosa excepto de los temas importantes. Por lo tanto, la población simplemente no sabe cuáles son las posiciones de los candidatos sobre los temas importantes. Esto es muy evidente.


La opinión popular en los EE.UU. ha estado desde siempre muy bien estudiada, principalmente porque las clases empresariales, que dirigen el país, quieren sentir el pulso de su público –para controlar la propaganda. Puedes aspirar a controlar las actitudes y opiniones de la gente si conoces bien su vida. Es por eso por lo que sabemos tanto en EE.UU. sobre la opinión pública. Así sabemos que en las últimas elecciones, el 2004, la mayoría de los votantes de Bush tenían visiones equivocadas sobre la opinión de Bush con respecto a los temas principales –no porque fueran idiotas o no estuvieran interesados, sino porque las elecciones siguen un sistema de marketing.


Esta es una sociedad dirigida por las necesidades empresariales: del mismo modo que vendes bienes de consumo, vendes candidatos. El público es la víctima y es consciente de ello, y, por esto, más o menos un 80% cree que el país se mueve en función de unos pocos grandes intereses que miran sólo por ellos mismos. Así pues, la gente no está engañada, simplemente no ven que se les ofrezca ninguna opción.


El fenómeno Obama es una reacción interesante en todo esto. Los asesores de Obama, los dirigentes de su campaña, han creado una imagen que es básicamente como una página en blanco. En la campaña de Obama suenan palabras como esperanza, cambio, unidad –eslóganes totalmente vacíos pronunciados por una persona agradable, con buen aspecto y que habla bien–, los opinadores lo definen como “retórica en alza”, (“soaring rhetoric”), y cada cual puede escribir lo que le parezca, en esta página en blanco. Mucha gente está escribiendo sus deseos de un cambio de progreso. En la campaña, como apunta acertadamente el Wall Street Journal, no se ha prestado demasiada atención a los temas importantes. Las características personales son elementos clave. Es el carácter que se trata en portada como tema capital.


Pero, sí, el apoyo que ha recibido Obama es un fenómeno popular, y pienso que refleja la alienación de la población hacia las instituciones representativas. La gente se agarra a un hierro al rojo vivo: aquí hay una pequeña posibilidad de que quizás alguien pueda defender aquello que quiere. Aun cuando él no lo diga, parece el tipo de persona que quizás lo haría. Es muy interesante fijarnos en las comparaciones que se hacen. A Obama lo comparan con John F. Kennedy y Ronald Reagan –Kennedy y Reagan eran creaciones, productos de los medios de comunicación, en especial Reagan. Probablemente ni él conocía cuáles eran las políticas de su programa , pues él era estrictamente una creación de los medios. Inicialmente no era especialmente popular, pero los medios crearon la imagen de un cowboy maravilloso que salvaría a todos, y así sucesivamente.


La administración Kennedy tenía más control; fue el primer grupo dirigente que entendió el poder de la televisión y creó un tipo de carisma mediante un buen funcionamiento de las relaciones públicas: la imagen de Camelot, de aquel lugar maravilloso, dónde pasan cosas maravillosas, y de un gran presidente. Ahora bien, cuando te fijas en las acciones reales que se llevaron a cabo, es grotesco. En realidad Kennedy es el presidente que invadió el sur del Vietnam y el que lanzó un gran ataque terrorista en contra de Cuba, y del cual podríamos decir otras muchas cosas en esta línea. Su Administración fue responsable del establecimiento de una dictadura neonazi en Brasil.


El golpe de estado tuvo lugar justo después del asesinato de Kennedy, pero las bases para este golpe habían sido establecidas por los Kennedy y condujeron a una terrible plaga de represión en cualquier parte de América Latina. Pero la imagen de Camelot está ahí, y las imágenes son muy importantes cuando intentas controlar una población disidente.
De hecho, los EE.UU. no es un país fascista, esta sería una mala analogía. Pero el parecido entre las técnicas de propaganda que utiliza la clase empresarial y las fascistas es muy sorprendente, y no es accidental. Los nazis adoptaron, de manera explícita, consciente y abiertamente, las técnicas publicitarias americanas, y así lo manifestaron. Cogieron unas cuantas ideas sencillas, las reforzaron una vez y otra, e hicieron que parecieran atractivas –esta era la técnica publicitaria americana de los años 20 y fue el modelo que los nazis adoptaron de manera explícita, y este es el modelo de propaganda empresarial que existe hoy en día.


Por lo tanto, sí: el fenómeno Obama, pienso, refleja la alienación de la población que encontramos en las encuestas: el 80% dice que el país se mueve por unos pocos grandes intereses. Aun cuando Obama dice que lo cambiaremos, no tenemos nada claro qué es el que cambiaremos exactamente. De hecho, las instituciones financieras, que son sus mayores contribuidores, piensan que él ya está bien; por lo tanto, no parece nada claro que pueda haber ningún cambio. Pero si hablas de “cambio“, la gente se coge a ello; si dices “cambio” y “esperanza”, la gente se cogerá a ello y dirá, de acuerdo, este puede ser el salvador que conseguirá aquello que queremos, aun cuando no haya ninguna evidencia para creer que esto pueda pasar.


VN: Está claro.


NC: Por lo tanto creo que el fenómeno Obama y la alienación de la gente van cogidas de la mano.

martes, 15 de julio de 2008

Le buscan reemplazo a Uribe



Por: Gloria Gaitán

La operación “Jaque” ha sido una gran lección política para quienes hemos sido entrenados en el análisis subliminal de los acontecimientos. Sería mucho, muchísimo, lo que habría que analizarse en ese terreno de lo aparentemente “invisible” y tal vez lo haré en próxima oportunidad. Pero, por hoy, destaquemos el hecho indiscutible de que, dentro del operativo montado por el ejército colombiano, se articuló una clara escenografía para destacar al Ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, como protagonista principal del operativo exitoso.

La llegada al aeropuerto militar de Catam en Bogotá – donde Ingrid dio sus primeras declaraciones - tuvo como figura principal al ministro que, con guayabera blanca para que resaltara más en medio de los camuflados, bajó del avión tutelando a Ingrid, “su amiga”, como lo indicaron todos los periodistas a sueldo de los medios de comunicación que están al servicio del régimen. Uribe no estuvo allí para recibirla, como sí lo estuvo Sarkozy en el aeropuerto militar de París a donde llegó Ingrid en avión fletado por el gobierno francés. ¿Que Uribe no hace esas cosas? Falso. Cuando el rescate de Emmanuel apareció en los aeropuertos en primera fila para denunciar que el niño estaba en el Instituto de Bienestar Familiar.

Además, el diario El Tiempo y los gremios económicos, junto con la Iglesia Católica, han insistido, después de la gloriosa faena, en que los reflectores deben dejar de enfocar únicamente la operación Jaque y ocuparse de otros asuntos de gravedad, en los que – insisten – el gobierno de Uribe no ha sido propiamente exitoso, o sea lo social aliado con lo económico. Hoy, en el editorial del diario más influyente de Colombia, el Tiempo, se lee “Lo probable es que el país vuelva pronto a sus preocupaciones cotidianas. Y, como lo muestra claramente la encuesta (Invamer-Gallup) la seguridad ya no es la primera de ellas: son la economía y la pobreza. Un mensaje que el Gobierno debe tener en cuenta en toda su complejidad y urgencia”.

Sabemos que la economía y lo social no son el fuerte de Uribe y que, como lo repiten los poderosos medios de comunicación, la guerra ya no es un peligro y la guerrilla vive su fase terminal. La preocupación es otra. Ya no se hará énfasis en la “seguridad democrática” – lema y preocupación central y única de Uribe - sino en la “seguridad económica”. Y ahí es donde no debemos olvidar que Juan Manuel Santos estudió Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Kansas, en Estados Unidos y que obtuvo el título de Magíster en Economía, Desarrollo Económico y Administración Pública del London School of Economics y Harvard University. Además, en su calidad de economista, Santos ingresó en 1972 a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, el gremio prácticamente más influyente del país, al ser el café el producto emblema de Colombia. Desde allí, durante 9 años Santos fue su representante en la Organización Internacional del Café en Londres.

Pasó luego a desempeñarse como Ministro de Comercio Exterior nombrado por el Presidente César Gaviria en 1991, mientras que al final del mandato de Andrés Pastrana, en el año 2000, es designado Ministro de Hacienda y Crédito Público. En julio de 2006 dejará de actuar en el ámbito de su reconocida profesión, la economía, al ser nombrado por Uribe como Ministro de Defensa Nacional.

A mi entender, la oligarquía santafereña, como la denomina Chávez, tiene en él su candidato predilecto a suceder a Álvaro Uribe para el próximo cuatrenio y le están abriendo el camino poniéndole la aureola de ser el gestor del fin de la guerrilla, que ha sido el sueño colectivo de las grandes mayorías. Uribe ya cumplió su papel de “vaquero fascista”, como aparentemente lo calificaba el mediador suizo Henri Gontard y el secretario de la ONU (supuestamente Kofi Annan) quien “por sus posiciones guerreristas lo considera prepotente e ignorante, ordinario finquero o vaquero”, de acuerdo a lo probablemente dicho por el propio Gontard… Mientras que Santos, perteneciente a la élite oligárquica de este país, tiene buenos modales, a diferencia de Uribe, que nunca ha sido aceptado en su círculo bogotano.

Es que la época dorada de los ricos emergentes surgidos del narcotráfico, con los cuales el padre de Álvaro Uribe se codeaba y que, según Fernando Garavito y otros, era testaferro de Pablo Escobar además de ser socio de reconocidos amigos suyos caballistas y narcotraficantes como los Ochoa, ya terminó. Esos narcotraficantes y su brazo armado, los paramilitares, ya no necesitan ser tolerados por esa oligarquía tradicional y no requieren -al contrario, les incomoda, un presidente surgido de esa clase social-. Son, en la hora de ahora, una amenaza para su poder hegemónico. Molestan, porque compiten con su santuario de poder político y económico y la oligarquía vernácula necesita retornar a su cómodo lugar de clase dominante absoluta que ha ostentado desde la época de la Independencia y que mantendría plenamente con Juan Manuel Santos.

Es cierto que en la deleznable opinión pública Uribe anda hoy por el curubito, pero esa opinión pública no es propia, ni autónoma, depende de la orientación que le den los medios de comunicación. No hay que olvidar que Fujimori estuvo rondando los mismos porcentajes delirantes de popularidad después del rescate de los rehenes en la Embajada del Japón en Lima, éxito que fue flor de un día.

¿Y qué de los Estados Unidos a quienes Uribe ha servido con rodilla hincada en tierra y cohibida y sumisa sonrisa? Pues es ahí donde tiene el punto más débil, ya que existe una ley de la cual no conozco excepción, y es que todo vasallo al servicio de los Estados Unidos ha terminado siendo indefectiblemente eliminado por ellos. Así le sucedió a Fujimori, a Pinochet, a Hussein, a Noriega, etc., etc., etc. ¿A quién de ellos no? Es una norma “impajaritable” que se ha repetido y seguirá repitiéndose. El problema del momento no es la reelección de Uribe sino quién será su sucesor.

Y que Chávez se cuide, porque sus cambios de apelativos a Uribe, que pasaron de calificar al presidente colombiano de mafioso para transformarlo en su “hermano”, lo convierten en Rey de Burlas ante una oligarquía que seguramente respeta más a quien tiene coherencia que a quien le rinde pleitesía por supuesta conveniencia. Lo digo, no desde el campo del adversario, sino desde el rincón del consejo amigable.

(*)Escrito por Gloria Gaitán para el semanario venezolano Sexto Poder

miércoles, 9 de julio de 2008

Uribe: El ascenso del führer tropical

"Yo no conozco eso de los derechos humanos. ¿Qué es eso?". "Los derechos humanos son una invención, muy sabia, de los marxistas"
Augusto Pinochet.


Por: Carlos Pandolfi

La tarde no tenia señales halagüeñas, el silencio se erguía de las copas de los arboles cómplice ante el diluvio que se asomaba a lo alto de la montaña, los testigos miraban con la mano en la barbilla a aquel hombre de discurso conciliador difícil de creer, sus palabras eran atendidas por un grupo reducido de 30 asistentes que dudaban el estar ahí, sus contendores días atrás habían logrado realizar intervenciones multitudinarias en ese mismo escenario colmado por cientos de estudiantes que expectantes querían verlos en vivo y en directo.

Las frases de este hombre atestiguadas por 30 espectadores repetían una vez, una y otra vez los mismos postulados en versión slogan: “Hay que estructurar una política de seguridad ciudadana”, “conformemos un estado comunitario” o “seguridad a los colombianos mediante estrategias que conecten a la población civil con las Fuerzas Armadas”.

La tarde no tenia señales halagüeñas, mucho menos las palabras entonadas a manera de himno rabioso por aquel lobo disfrazado de oveja, por aquel hombre diestro y siniestro en aquello que por años había aprendido a entretejer, a hilvanar cuidadosamente, a labrar desde las sombras: el arte de mentir.

La lluvia no se hizo esperar, el ayudante de quien recitaba aquel discurso retardario sostenía a regañadientes aquel paraguas negro en aquella tarde de luto. De repente uno de los asistentes soltó una pregunta- la misma que tal vez teníamos los 29 restantes-: señor ¿Qué puede decirnos usted de las sindicaciones que tiene de haber sido el creador de grupos paramilitares en Antioquia?, a lo que el hombre respondió eludiendo la pregunta con un tono incomodo pero “conciliador”. De repente dos de los asistentes se fueron, algo que no silenció la intervención de este “anónimo” candidato en aquella Universidad privada y aquel monologo de 40 minutos.

Para esa época el individuo en cuestión hacia sus primeras intervenciones en público de cara a las elecciones presidenciales de 2002 en Colombia. Según las encuestas, este candidato tenía el respaldo del 2% de los electores para ese entonces, superado ampliamente por sus contendores quienes lo miraban de reojo sin tomar demasiado en serio sus pretensiones.
Para esa misma época existía un amplio porcentaje de ciudadanos que le miraban escéptico y que tenían consciencia de su accionar y su prontuario, para aquel entonces existía algo de memoria sobre su paso fugaz por la gobernación de Antioquia, para aquel entonces no existía una complicidad masiva pues no se había consumado su ascenso mesiánico a la presidencia de Colombia.

Después, lo que todos sabemos, de aquel candidato que convocaba decenas de personas poco quedó, su breviario siniestro fue dejado a un lado, su biografía no autorizada desautorizada para venderse en Colombia, el desplante a Joseph Contreras periodista de Newsweek por parte de este individuo en medio de una entrevista cargada de preguntas comprometedoras para sus aspiraciones olvidada totalmente, las objeciones en contra suya en donde lo involucraban con violaciones a los derechos humanos dejadas atrás. Se hizo una reingeniería tácita de su imagen, un acuerdo entre empresarios y victimarios, acuerdo de tipo económico en el cual no hubo necesidad de usar la tradicional motosierra, tan útil para acallar a quienes han intentado protestar contra el accionar mafioso del establecimiento.

El ascenso de aquel “führer tropical” estaba consumado, el delirio y la paranoia colectiva empezaba a construirse, la sed de venganza del mesías estaba a flor de piel.

Después lo que todos sabemos, borrón y cuenta nueva, algunas reuniones a puerta cerrada con algunos presidentes de agremiaciones y emporios económicos, un poco de maquillaje mediático que implicaba la construcción del embrujo colectivo, la edificación solida del mesías capaz de derrotar a los “violentos”, información ligera sobre las propuestas de los postulantes acompañada de una invitación sobrentendida por parte del mass media para elegir al candidato que el receptor de la comunicación “eligiese libremente”, un lavado de cerebros en libertad premeditado y necesario para crear la figura de un ser humano cercano antes de depositar el voto en las urnas, mesías de “mano firme pero de corazón grande”, lejano, invisible después de acceder al poder.

Una vez en el poder de aquel hombre de discurso “moderado” y palabras conciliadoras poco quedó, de aquel hombre que convocaba 30 personas ni la sombra, de aquel sujeto que deambulaba en el crepúsculo del crimen y al que varios años le fue prohibida la visa de entrada a los Estados Unidos se hizo caso omiso.

Quizás 29 de los 30 desapercibidos asistentes de aquel discurso frenético y delirante en esa tarde lluviosa sufrieron los efectos del embrujo y ni siquiera recuerden haber estado allí, mucho menos el Mesías quien ahora galopa avante, contra la marcha y la respuesta social, cabalgando al lado de un paladín texano esquizofrénico, incendiario, titiritero diestro –como su padre- quien lo invita a hablar de negocios en privado con la condición de que lleve las rodilleras a ese lugar común donde ambos lucharon por estar y jamás han de salir: el fortín de las sombras.

domingo, 6 de julio de 2008

Vidas Paralelas





Por: Felipe Zuleta Lleras






NECIO RESULTARÍA NEGARSE A reconocer que el Ejército Nacional le dio un golpe mortal a las Farc al haberles arrebatado de sus manos a los 15 secuestrados sin haber hecho un solo disparo, como también valerosa resultó la autorización que para este operativo hicieron los señores Uribe y Santos, asumiendo con pantalones los graves riesgos que esto implicaba.
Hoy la popularidad del habitante de Palacio debe estar en 103%, sumando el margen de error, índices estos que en su momento tuvo el presidente Fujimori cuando resolvió la crisis de la toma de la Embajada de Japón de Lima, operativo que fue el final del grupo guerrillero Tupac Amarú.

Para ese entonces ya había acabado con Sendero Luminoso, otro sangriento grupo subversivo.
Sin embargo, esto no le sirvió para escaparse de la cárcel por haberse sentido gracias a sus aciertos en materia de seguridad intocable y por encima de la Constitución y la ley de su país.
Por eso resulta irresponsable que el diario de Planeta sostenga que Uribe “ya tiene el camino despejado para un nuevo período presidencial”. Sí, el mismo camino que tuvo Fujimori para su tercera reelección, a la que llegó delinquiendo al haberle pagado a los congresistas tránsfugas para que se cambiaran de bancada y le aprobaran su tercera reelección.

Si Fujimori hubiera entendido que su trabajo como Jefe de Estado había terminado por el hecho de haber sacado al país de la postración e inseguridad en que lo había dejado Alan García en 1990, muy seguramente hoy no estaría preso.

Pero en Colombia la historia se va a repetir, porque el Sr. Uribe está convencido que los triunfos indiscutibles de la seguridad democrática le alcanzan para seguir ejerciendo una presidencia a la que llegó como producto de la comisión de un delito de cohecho.

La exitosa liberación de la valerosa Íngrid y los demás secuestrados no es suficiente para acabar con el proceso de la yidispolítica, ni con el caso Tasmania, ni con los Nogueras, ni mucho menos con la actitud dictatorial que asumió el Gobierno frente a las decisiones de la Corte Suprema.
Hoy los colombianos estamos pletóricos de alegría y no es para menos. A tal punto que el jueves recibí una llamada de alguien que me gritaba por el teléfono: “Entonces qué HP… ¿va seguir criticando a nuestro Presidente?” O un correo diciendo “Cállate ya o si no chau”.
Me quedé pensando que hay mucha gente que confunde la gimnasia con la magnesia.

Los colombianos no pueden ser tan cerrados como para creer que al Sr. Uribe se le puede permitir todo lo que le dé la gana con tal de acabar con la guerrilla. Ésa es su función y para eso lo eligieron quienes votaron por él. Pero eso no lo legitima para violar las normas de la República.
Yo, por lo pronto, anuncio mi voto por Uribe para su tercer período, pues así le damos la estocada final a la democracia que, como el huevo del ave fénix, tendrá que levantarse de sus cenizas cuando el dictador se marche.

Notícula. ¿Nos pueden contar los magistrados Nilson Pinilla, Mauricio González (conocido como el Dr. Salsa) y Manuel Cepeda (el hijo de un empleado del Sr. Uribe en París) si se declararon impedidos para sostener que la reforma constitucional que permitió la reelección del Sr. Uribe es caso juzgado?
Me duele que en la calle se hable de la Corte Constitucional como la corte Prostitucional. ¿Por qué será?

Felipezuleta.blogspot.com

Amenaza contra dirigente sindical de la OCP

Fuente: OCP

En días anteriores la dirigente sindical Beisy Rincón perteneciente a la Organización Colombiana de Pensionados (OCP) seccional Bucaramanga ha recibido panfletos amenazantes por parte de las facciones del paramilitarismo denominado águilas negras. Los mensajes vienen acompañados de fotos tomadas presuntamente por ellos mismos en donde le dejan en claro el seguimiento que le han venido haciendo y en donde también queda expreso que la amenaza es una sola vez. Recordemos que su esposo en años anteriores fue una de las miles de víctimas asesinadas de la Unión Patriótica.

Este hecho se suma a la interminable cadena de violaciones a las libertades individuales y a la persecusion selectiva contra todos aquellos que lideran la lucha sindical y democratica en Colombia.