domingo, 6 de julio de 2008

Vidas Paralelas





Por: Felipe Zuleta Lleras






NECIO RESULTARÍA NEGARSE A reconocer que el Ejército Nacional le dio un golpe mortal a las Farc al haberles arrebatado de sus manos a los 15 secuestrados sin haber hecho un solo disparo, como también valerosa resultó la autorización que para este operativo hicieron los señores Uribe y Santos, asumiendo con pantalones los graves riesgos que esto implicaba.
Hoy la popularidad del habitante de Palacio debe estar en 103%, sumando el margen de error, índices estos que en su momento tuvo el presidente Fujimori cuando resolvió la crisis de la toma de la Embajada de Japón de Lima, operativo que fue el final del grupo guerrillero Tupac Amarú.

Para ese entonces ya había acabado con Sendero Luminoso, otro sangriento grupo subversivo.
Sin embargo, esto no le sirvió para escaparse de la cárcel por haberse sentido gracias a sus aciertos en materia de seguridad intocable y por encima de la Constitución y la ley de su país.
Por eso resulta irresponsable que el diario de Planeta sostenga que Uribe “ya tiene el camino despejado para un nuevo período presidencial”. Sí, el mismo camino que tuvo Fujimori para su tercera reelección, a la que llegó delinquiendo al haberle pagado a los congresistas tránsfugas para que se cambiaran de bancada y le aprobaran su tercera reelección.

Si Fujimori hubiera entendido que su trabajo como Jefe de Estado había terminado por el hecho de haber sacado al país de la postración e inseguridad en que lo había dejado Alan García en 1990, muy seguramente hoy no estaría preso.

Pero en Colombia la historia se va a repetir, porque el Sr. Uribe está convencido que los triunfos indiscutibles de la seguridad democrática le alcanzan para seguir ejerciendo una presidencia a la que llegó como producto de la comisión de un delito de cohecho.

La exitosa liberación de la valerosa Íngrid y los demás secuestrados no es suficiente para acabar con el proceso de la yidispolítica, ni con el caso Tasmania, ni con los Nogueras, ni mucho menos con la actitud dictatorial que asumió el Gobierno frente a las decisiones de la Corte Suprema.
Hoy los colombianos estamos pletóricos de alegría y no es para menos. A tal punto que el jueves recibí una llamada de alguien que me gritaba por el teléfono: “Entonces qué HP… ¿va seguir criticando a nuestro Presidente?” O un correo diciendo “Cállate ya o si no chau”.
Me quedé pensando que hay mucha gente que confunde la gimnasia con la magnesia.

Los colombianos no pueden ser tan cerrados como para creer que al Sr. Uribe se le puede permitir todo lo que le dé la gana con tal de acabar con la guerrilla. Ésa es su función y para eso lo eligieron quienes votaron por él. Pero eso no lo legitima para violar las normas de la República.
Yo, por lo pronto, anuncio mi voto por Uribe para su tercer período, pues así le damos la estocada final a la democracia que, como el huevo del ave fénix, tendrá que levantarse de sus cenizas cuando el dictador se marche.

Notícula. ¿Nos pueden contar los magistrados Nilson Pinilla, Mauricio González (conocido como el Dr. Salsa) y Manuel Cepeda (el hijo de un empleado del Sr. Uribe en París) si se declararon impedidos para sostener que la reforma constitucional que permitió la reelección del Sr. Uribe es caso juzgado?
Me duele que en la calle se hable de la Corte Constitucional como la corte Prostitucional. ¿Por qué será?

Felipezuleta.blogspot.com

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